Estando próximo el cuarto aniversario de su partida (25 de agosto de 2.005) inauguro este blog con un recuerdo a mi madre Olga Ramos. Espero que os resulte curioso e interesante.
Este país, inmerso en la exaltación de los mediocres, ha olvidado a los que, por su valía, destacaron. El caso de mi madre no es aislado: Ahí tenemos a Irene Gutiérrez Caba, José Bódalo o Ángel de Andrés, entre otros muchos. Mas volvamos a Olga. Su pérdida me fue especialmente dura ya que, además de ser madre y abuela entregada, era mi maestra con la que tuve oportunidad de compartir escenario durante más de 20 años. Vivíamos juntas y fue el motor de mi casa, incluso cuando ya apenas podía caminar. Era vital y luchadora y afrontaba sus "goteras" con gran espíritu, quitándoles importancia, por eso nos sorprendió más su muerte. En cuanto a la pérdida como artista, ha sido enorme. Olga fue una gran concertista de violín; no olvidemos que el Real Conservatorio de Madrid le otorgó en el año 1.941, el Primer Premio de Música de Cámara; pero al dedicarse al cuplé (que se reinventó) su faceta como violinista quedó desdibujada aunque nunca dejó de pulsar aquel delicado instrumento que era "el descanso" de su voz. Pero bendito sea su desvío al cuplé que en ella encontró su mejor expresión… Seguramente, en estos momentos Olga nos contempla asomada a alguna castiza nubecilla, porque estoy convencida que el 25 de Agosto de 2005 se fue directamente de Madrid al Cielo con su Cipri. Y como no nos oye nadie, voy a relataros una curiosidad que viene a demostrar que, a pesar de que algo parecía querer borrar su huella artística, Olga siempre renacía como el Ave Fénix”
- En 1.939, intervino en la película “Leyenda rota” de Carlos Fernández Cuenca junto a Juan de Orduña y Maruchi Fresno. Un incendio en los estudios de cine Roptence, destruyó todo el material, incluida esta película. No se han encontrado copias, pero mo pierdo al esperanza
-En los 70’ protagonizó en México la película “Pum” basada en la vida de la tiple de opereta Esperanza Iris. Se hizo bajo el auspicio de la Directora de Cinematografía Dª Margarita López Portillo, hermana del entonces presidente de México. Al acabar éste su mandato, las películas realizadas en esa Dirección fueron retiradas y parece que no se pueden exhibir.
- Todos los discos grabados por Olga que ya estaban en formato de CDs y se vendían estupendamente, fueron descatalogados al ser la discográfica absorbida por una multinacional. Curiosamente, el único disco superviviente “Olga Ramos en vivo” se vende únicamente en el Museo del Disco de Miami, aunque me han asegurado que también se venden en otros países de Ibero América.
- El libro “El penúltimo cuplé” de Antonio D. Olano y publicado en el 96, nunca se pudo presentar y meses después se liquidó junto a otras biografías de ciclistas y futbolistas por la editorial. Algo que nunca entendieron las vendedoras de El Corte Inglés ya que se vendía como rosquillas.
Pero ese inútil empeño por borrar el testimonio de su arte indudable, también influyó en su despegue profesional:
- El primer contrato importante (al principio de los 40’) la llevó a la mejor Sala de Tánger, la “Emsala Garden”, pero tuvo que regresar cuando cosechaba un enorme triunfo, al contraer Olga la fiebre de Kalazar, una extraña enfermedad que no se pudo diagnosticar hasta un año después. Aquello le impidió viajar con su orquesta de señoritas a Brasil.
- En los 50’ Olga dejó la “oficinita” segura del Café Universal y debutó en el Circo Price con una orquesta llamada Olga y sus cadetes. Detrás del escenario, convivían los animales y un insecto traidor le transmitió el tifus. Una vez restablecida, volvió al viejo café donde siguió obteniendo grandes éxitos y exiguo salario.
Y para no cansaros, añadiré lo que todos sabemos, después de 31 años en su local de la calle de la Palma, la especulación acabó con sus sueños de cupletista
Por eso os pido que la cobijéis en vuestra memoria porque mientras la recordemos, Olga Ramos seguirá entre nosotros…
En lo que respecta a mí, y como final, sólo me queda enviaros a cada uno un beso agradecido y mi compromiso de seguir en la brecha porque el mejor homenaje que puedo hacerle a mi madre esbrindar desde un escenario todo lo que de ella aprendí.
Olga María Ramos