
CASI UN SECRETO DE CONFESIÓN
Sólo un breve recuerdo a Olga Ramos antes de que acabe el día en que se cumplen cuatro años de su muerte.
Aquel 25 de Agosto de 2005 llegué a la clínica Montepríncipe. Los médicos nos advirtieron de su gravedad pero no pensamos que fuera a irse de forma tan inmediata. Al entrar en la habitación la encontré muy inmóvil pero estaba visiblemente tensa. Mi madre era creyente y me constaba que no tenía miedo a morir pero no quería dejarme sola. No sé por qué, intuía que a su muerte iba yo a ser víctima de cuantas trampas podía imaginar en su desesperación. ¿Qué podía yo hacer? Me acerqué a la cabecera colocando mi boca muy cerca de su oído y pausadamente empecé a hablar, al tiempo que le acariciaba la mejilla.
-Mamá, yo estaré bien y no debes tener miedo. Has sido una madre excepcional, una abuela fantástica, una gran artista. Todo el mundo te quiere, todo el mundo te admira y papá te espera.
Me quedé en silencio y seguí acariciándole el rostro Comencé a rezar el Padrenuestro y dulcemente noté como se relajaba, dejándose ir.
Mi hijo Alberto, que todo lo había presenciado, desde los pies de la cama me dijo:
-Te estaba esperando.
Desde su muerte no creo que haya habido un solo día en que no la haya recordado, no sólo en mi vida cotidiana, sino en el escenario.
Durante sus últimos 20 años, vivimos juntas en nuestra casa en las afueras de Madrid. Un lugar que siempre le gustó porque aquellas encinas y aquellas jaras le recordaban su infancia allá en Badajoz. Paseaba apoyándose en su bastón (la tercera pata, como lo llamaba) y sólo en los últimos días dejó de hacerlo. La seguían por el jardín, sus perritos a los que tanto quiso. Pasó estos años conviviendo con mis hijos y sus amigos "gente joven, como a mí me gusta".
Aunque la prensa la había olvidado como a tantos otros la gente, aún hoy, sigue recordándola con admiración y cariño.
Cuatro años han pasado desde que el Ayuntamiento de Madrid decidió otorgarle a ella, a Gracita Morales y a Irene Gutiérrez Caba tres glorietas en el distrito de Fuencarral. Espero que no tarden en inaugurarse. Se lo merecen.